Ilustración de Carmen Marcos

Entrevista realizada a la ilustradora española Carmen Marcos, el 4 de marzo de 2009:

Con una amplia experiencia en el diseño gráfico, la ilustración editorial y la animación para el mercado infantil, conversamos con Carmen Marcos sobre sus experiencias y actividades realizadas, así como de proyectos y expectativas a nivel profesional.

Plácido Luna: ¿Cómo tomas contacto con el diseño y la ilustración?

Carmen Marcos: Estudié Diseño Gráfico durante cinco años (ahora son menos) y me diplomé en “Plástica Publicitaria”, luego hice la reválida diplomándome en “Grafismo e Ilustración”, pero antes de acabar ya trabajaba en un pequeña empresa que se dedicaba a la publicidad en el ámbito turístico. He estado bastantes años dedicándome al diseño como freelance, hasta que tuve la oportunidad de entrar en el mundo de la animación haciendo la ilustración a color de los fondos.

Bastante cansada de la presión de los tiempos de entrega, de trabajar en días festivos, de noche si hacía falta con tal de entregar a tiempo el trabajo de diseño, me decanté por la animación y la ilustración, que cada día me hacían disfrutar más.

Lo mio es absolutamente vocacional, ya dibujaba las paredes de mi casa antes de saber escribir, de hecho, lo explico en mi blog, en su primer post.

Plácido Luna: ¿Cómo ves el diseño en Barcelona actualmente?

Carmen Marcos: Desde los años 80 en adelante ha ido cada vez a más. Tradicionalmente, Catalunya en concreto, ha sido un punto muy interesante del diseño industrial, y desde finales del siglo XIX, los carteles eran de muy alta calidad. Cuando yo estudiaba en los años 60 había una influencia muy importante de la escuela suiza o “de la rayita” como la llamábamos nosotros. Pero en general, el diseño era muy poco conocido por el público. A partir de los 80 y sobre todo a partir de los primeros diseños para las Olimpiadas, el diseño empezó a interesar también a los neófitos, ahora las decoraciones de restaurantes y bares de “copas”, los regalos de “diseño”, etc. están muy aceptados por el público en general.

Plácido Luna: Por tus comentarios encuentro una similitud en algunos modos de trabajo de la gráfica en tu ciudad con los presentes en Montevideo, presiones y tiempos cortos de entrega, por ejemplo. ¿Qué grado de reconocimiento tiene la profesión ahí?

Carmen Marcos: Incluso para ilustraciones hechas por encargo de agencias de publicidad, tengo que trabajar en fines de semana si lo tengo que entregar un lunes. Si me piden un retoque fotográfico para un anuncio, es para entregarlo en una hora, y así todo. La ilustración me permite trabajar con más sosiego.

Sobre el reconocimiento, los diseñadores gráficos están bien pagados y están bien considerados, pero creo que la ilustración ha de llegar al nivel de reconocimiento que hay en Francia, por ejemplo, o EEUU, o Inglaterra, porque buenísimos profesionales los hay en todas partes, pero falta que en cada país se le reconozca a nivel institucional y empresarial (NR: Artículo recomendado).

Plácido Luna: ¿A qué crees que se deba ese ritmo vertiginoso cuando la campaña total muchas veces se planea y realiza con tiempos considerables y los actores del proceso toman tiempos y recursos, que no siempre se vuelcan al proceso de diseño en sí mismo, dejando en manos del diseñador la ejecución de la tarea, cuando debería ser parte estratégica del proceso productivo?

Carmen Marcos: Bueno, aquí el diseñador gráfico si está en una empresa pequeña o mediana, es un creativo que tiene un papel importante en el proceso total. Es en las grandes agencias, en las que el diseñador hace lo que le dice el creativo o jefe supremo. En mi caso particular, al ser ilustradora para una campaña, solo puedo hacer la forma no el contenido, porque la idea ya me la dan hecha.

Plácido Luna: ¿Conoces a Jordi Labanda? Es nacido en Uruguay, y acabo de leer que recientemente cerró su tienda ahí en Barcelona. ¿Qué tanto ha impactado esta crisis económica en el diseño barcelonés?

Carmen Marcos: Conozco a Jordi, ha conseguido ser conocido por el gran público. No sabía que hubiera cerrado, sí me enteré cuando la abrió. En cuanto a la crisis, de momento es relativa. Es típico de aquí decir que debajo de las piedras, los catalanes encuentran oportunidades. De momento, no estoy notando la crisis.

Volviendo a tu pregunta sobre Jordi, ¿sabías que muchos empresarios piden a los dibujantes que imiten a Jordi Labanda?, ahorrando así los precios más altos pero obteniendo algo que recuerda a Labanda, que está muy de moda (en objetos de regalo y papelería).

Plácido Luna: No lo sabía, pero sí sé que el “imítame este trabajo” es un problema que se vive en el diseño en muchas partes. Al respecto hay algunos proyectos para reglamentar el diseño, llevados a cabo en varios países, cuidando un poco más lo que son los deberes y derechos entre los profesionales gráficos y sus clientes. ¿Qué tan reglamentada está la actividad en España?

Carmen Marcos: Sé de compañeros mexicanos que se quejan mucho de la falta de ética y de respeto por el trabajo de los diseñadores. Acá en Barcelona hay instituciones como el FAD (Fomento de las Artes y el Diseño, traducido de su nombre en catalán) y el BCD (Barcelona Centro de Diseño, dedicado al diseño industrial básicamente), que vigilan muchísimo el mal diseño y que no hayan “malas prácticas” dentro del mercado. Entre ambas incluyen diferentes aspectos del diseño, como el gráfico, de interiores, audiovisual, de moda, etc. Y luego está el Colegio Profesional de Diseño Gráfico de Cataluña, creo que es el único en España.

Plácido Luna: ¿Cómo defines tu trabajo?

Carmen Marcos: Mi trabajo es el de comunicar, por encima de todo. Me interesa el contenido más que cualquier otra cosa, pero no puedo dejar la forma por supuesto, y trato de conjugar las dos cosas. Me interesan muchísimo las metáforas y que de entrada se entienda lo que estoy comunicando.

Plácido Luna: ¿Y tu metodología?

Carmen Marcos: Todo lo hago por ordenador, incluso los esbozos, estoy constantemente buscando una mejor forma de decir algo, si el tiempo que tengo me lo permite. Normalmente, cuando recibo el texto, por Internet siempre, lo leo entero y ya voy visualizando imágenes al mismo tiempo. Cuando he acabado de leer, abro Photoshop, le indico las medidas que me dicen en la editorial y empiezo a bocetar con línea negra. Cuando tengo hechos los bocetos en B/N los envío a la editorial para su visto bueno. Cuando me dan su aprobación, empiezo a darles color.

Como los bocetos son muy esquemáticos, el hecho de pintarlos, es como una nueva creación y por fortuna, al hacerlos en ordenador, me permite probar lo que se me ocurre y tirar lo que no me gusta.

Primero sigo algo parecido al esbozo que he presentado al cliente. después le pongo el color con colores planos, luego copio y pego, con lo que tengo una capa idéntica y es en ésta donde trabajo, dándole el volumen. Para las sombras hago una capa aparte. Como voy buscando formas diferentes para cada proyecto, suelo utilizar una capa para cada nueva probatura (porque si no me gusta, la puedo tirar sin que afecte al resto de la ilustración (puedo llegar a las 80-90 capas habitualmente).

Cuando ya considero que está acabada, suelo ir acoplando las capas, hasta dejar unas pocas, con lo que el peso de la ilustración va rebajándose también, y eso permite enviar el trabajo por Internet una vez acabado.

Para todo esto uso un PC y tableta Wacom Volito, un modelo pequeño. En la práctica, tanto da que sea mayor o menor, el resultado es el mismo. Cuando trabajaba para Cromosoma, la productora de la serie de “Las tres mellizas”, tenía una tableta enorme y era un inconveniente.

Plácido Luna: ¿Cuántas horas diarias dedicas a tu actividad?

Carmen Marcos: Unas 9-10 horas al día de lunes a viernes. Los sábados 3 horas y domingos, unas 2 horas. No puedo dejar el proyecto, porque hasta cuando voy a dormir estoy con él en la mente.

Plácido Luna: ¿A qué público diriges tus trabajos?

Carmen Marcos: En el 90 % de los casos el público al que me dirijo es el infantil, entre los 3 y 9 años, hasta el momento no he hecho nada para adultos por encargo, lo que he hecho es de mi propia cosecha.

Difícilmente tengo muestras que no sean infantiles, esto se debe que en Barcelona existen muchas editoriales y las que se dedican a la literatura infantil y juvenil son las que más necesitan de ilustraciones para sus álbumes. Tampoco quiero especializarme, los ilustradores tenemos que ampliar nuestros ámbitos de actuación. Ahora estamos intentando abrirnos al exterior, porque por ejemplo, en EEUU, Francia e Inglaterra el trabajo está mejor pagado.

Plácido Luna: ¿Qué medios utilizas para lograrlo?

Carmen Marcos: En la asociación a la que pertenezco, invitamos a agentes de ilustradores extranjeros para que nos digan que esperan y como trabajan. También hay sesión para mostrarles los portafolios y que elijan a quien les parezca mejor para su agencia. También es posible subir el portafolio a sitios franceses, de EEUU, etc. dedicados a mostrar portafolios y a los cuales pueden acceder editoriales, empresas, etc. Hay una que quizás no conozcas que se ha abierto en Barcelona y que tiene mucho interés en llegar a Iberoamérica. Es Ediciona, “la web del mundo editorial”, donde estamos juntos editoriales, ilustradores, maquetadores, traductores, etc.

Plácido Luna: ¿Cómo ves la ilustración y el diseño español frente a los mercados que mencionaste?

Carmen Marcos: Tanto el diseño como la ilustración está a un altísimo nivel, como demuestran los premios internacionales conseguidos, las editoriales españolas se distinguen por importar y no exportar, aunque hay muy buenas relaciones con el mercado iberoamericano.

Plácido Luna: ¿Crees haber cubierto las expectativas que tenías al iniciar tu profesión, o sientes que debes hacer más?

Carmen Marcos: Voy a hacer mucho más, no hay otra. Empecé a ilustrar libros y a considerarme ilustradora desde hace dos años. Ahora tengo 59 años, pero no voy a dejar de dibujar nunca. En lo personal, quiero seguir avanzando artísticamente, es decir, en la soledad del proceso creativo, llegar a dar lo máximo que una pueda, y poder vivir de ello.

Plácido Luna: ¿Cuáles son tus objetivos a mediano plazo?

Carmen Marcos: Tengo un proyecto de álbum infantil con ilustraciones y texto propio que hace dos años que lo hice y parece ser que pronto firmaremos el contrato con una editorial catalana interesada, otro proyecto del que todavía no se ha firmado nada, es sobre un texto de un autor mexicano que me han pedido que haga algunas ilustraciones.

Por otro lado estoy recabando información de los distintos profesionales de la ilustración, en campos diferentes, para elaborar un tarifario con el que poder moverse aproximadamente. Este análisis lo hago porque pertenezco, como dije, a una asociación de ilustradores y éste es uno de los proyectos para este año.

Plácido Luna: ¿Una especie de sindicato o como organismo regulatorio?

Carmen Marcos: Una simple asociación de ilustradores profesionales. Somos 535 a día de hoy y hacemos seminarios, damos un Premio de Cómic y otro de Ilustración. Nos movemos con las instituciones para que sea reconocido el/la ilustrador/a. Está dentro de una Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales, la FADIP, que lo integran cinco asociaciones como la que estoy inscrita: las asociaciones de ilustradores de Cataluña (APIC), de Galicia (AGPI), de Madrid (APIM), del País Vasco (APIE-EIEP) y de Valencia (APIV).

La asociación existe desde hace aproximadamente unos 20 años, aunque yo me hice socia hace dos años (cuando empecé a ilustrar profesionalmente) y hace poco me pidieron para entrar en la Junta. En el tarifario se quiere contemplar todos los ámbitos en lo que trabaja un ilustrador y para eso necesitamos saber qué precios son los habituales en determinados trabajos, y circunstancias. Por ejemplo, ilustraciones para móviles. Qué se cobra. Qué se cobra si no se acepta. Si lo piden con urgencia o no. A color o B/N, etc. Yo puedo saber cuánto se factura por un dibujo para libro escolar, por ejemplo, pero en otros campos, es preferible preguntar a los expertos.

Plácido Luna: ¿Han tomado en cuenta otras organizaciones o lo está implementado en base a variables locales?

Carmen Marcos: En teoría, es un tarifario a nivel estatal, pero no es algo estático (eso además, está prohibido), se trata de una ayuda, de algo que te puede servir de guía para hacer un presupuesto, por ejemplo. Cada profesional negocia con su cliente como mejor le convenga. Llama la atención sobre una lista de los posibles costes en el día a día de la profesión para poder saber si te sale a cuenta el precio que has dado. Muchos socios llaman preguntando cuánto habrían de cobrar por tal o cual encargo y esto es una sugerencia bastante flexible, que cada uno ha de saber cuáles son sus costes y el margen de “beneficio” que se quiere ganar.

Plácido Luna: ¿Crees que los recién iniciados puedan “colaborar” en detrimento del precio del diseño o el cliente tiene el suficiente conocimiento para distinguir claramente la relación “calidad/precio”?

Carmen Marcos: Los ilustradores trabajan la mayoría como freelances y solos pueden poco contra determinados abusos empresariales. Creo que desde las asociaciones se puede llegar a las instituciones para que sean más visibles como creativos. Los recién iniciados y los que llegan de otros países para encontrar su lugar aquí en España, puede darse el caso que bajen mucho sus tarifas. Naturalmente, no es todo el mundo. Desde las escuelas se alecciona para que no vayan por ese camino, ni al principio ni nunca, porque como le des un “mal” precio a un cliente porque eres principiante, no te esperes que él comprenda que algún día has de subir el precio, aunque solo sea para compensar los costes de trabajar.

Plácido Luna: Quien baja mucho sus precios solo logra una red de clientes que le puede evitar caer, pero que le dificultará mucho subir a estratos con mejores condiciones de trabajo, aunque esto cueste entenderse inicialmente.

Carmen Marcos: Es que la baja autoestima como dibujantes de algunos, hace que pierdan dinero. Te doy toda la razón. Creo que si se reúnen un número suficiente de socios se puede llegar a las instituciones, haciéndote caso como colectivo, para cambiar sistemas educativos en las escuelas de arte por ejemplo.

Recientemente, un socio nos explicaba que habiéndose dado de baja por paternidad durante un mes en su empleo de profesor de ilustración, en la escuela donde trabaja, le estaban buscando un sustituto entre los psicólogos y historiadores, para dar clases de ilustración! Como asociación, lo hablamos en Junta, y se determinó pedir una reunión con la Generalitat de Catalunya, máxima institución de nuestra comunidad autónoma, para denunciar la baja apreciación que se tiene de la ilustración. Creo que se pueden hacer cosas… En FADIP se ha creado “El Observatorio de la Ilustración gráfica” donde los ilustradores pueden quejarse y denunciar las “malas prácticas” en el sector, para después de analizar y encontrar propuestas, tratar con el Ministerio de Cultura del Gobierno para implementarlas en lo posible. Creo que en España pueden haber buenas perspectivas para esos cambios… Lamento que no sea así en otras partes.

Plácido Luna: Acá (en Uruguay) muchas veces los cambios se dan a un ritmo diferente del deseado, aunque mucho ha cambiado desde mis inicios en el 1992, igualmente uno desea más.

Carmen Marcos: A menudo, los cambios se producen después de una o dos generaciones. Pero alguien ha de empezar. Nosotros tenemos la fortuna de que otros ya empezaron antes. Recomiendo desde acá el siguiente sitio: http://www.disenoiberoamericano.com/.

Plácido Luna: Carmen, he tomado nota. Muchísimas gracias por tu tiempo y por esta charla, la que ha sido sumamente enriquecedora para mi, y creo que para los lectores también. ¿Algún comentario más que quieras agregar?

Carmen Marcos: Por mi parte, nada más. Muchas gracias de nuevo, Plácido, fue un placer y felicidades por el trabajo que haces.

Plácido Luna: Un gusto para mi también.